viernes, 28 de noviembre de 2008

Si fuera yo, me retiraría

Si yo fuera la futura presidenta de estados unidos tendría miedo. Mucho miedo. Quizás por eso Obama apenas aparece ya en los periódicos (en comparación con la época pre-elecciones), porque está tramando un grandísimo plan. Parece que de momento ha conseguido formar equipo con gente de confianza para el pueblo americano, gente con mucha experiencia (cosa que llena los huecos de la tan criticada inexperiencia de Obama) pero con mucha vitalidad y fuerza. Un equipo "fresh" como afirma el propio Obama.
Pero le echo de menos, le eché de menos en la cumbre financiera (esa en la que España consiguió que Francia le prestara una silla), le he echado de menos en los ataques terroristas (queremos una respuesta nueva y diferente) y le echo de menos porque cuando él salía tanto en los periódicos la crisis salía menos.
Pero ahora se acerca Navidad, y con la Navidad veremos como la gente compra menos porque tienen miedo porque en las noticias solamente se habla de la crisis y no quieren gastar y como no quieren gastar entonces se habla más de la crisis porque la gente no compra y eso se nos va a hacer mucho más cuesta arriba que enero.
Porque estamos en crisis, por si no lo sabíais, pero los americanos (al menos uno de cada tres) han decidido gastarse sus últimos dólares en armas. El otro día leí una noticia en la que se decía que había aumentado la adquisición de armas tras la elección del nuevo presidente, y yo, si fuera Obama, me preguntaría ¿es porque creen que no seré capaz de mantener la paz en el país? ¿Es porque tienen miedo a nuevos ataques terroristas? o ¿es porque son racistas y yo soy presidente?...sea cual sea la respuesta, el problema es grave, porque ya tenemos a América armada y paranoica y ahora toca actuar, calmarles y arreglar el mundo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Obamennedy

Está siendo una comparación muy repetida la que se hace entre el nuevo presidente de EEUU Barack Obama y John F. Kennedy, en primer lugar, por el furor que ambos causaron, en su juventud, en su actitud hacia el cambio, pero, sobre todo, por tener un cerebro y saber usarlo. Tras ocho años de inaptitud y tonterías por parte del señor más poderoso del mundo, parece que hay un nuevo líder que es un intelectual y no le da miedo aceptarlo. Quizás no sea la persona más inteligente del mundo, pero seguro que sabe que Africa es un continente y no un país, y quizás, al saber un poco más de geografía es lo que ha echo que el señor Obama se dé cuenta de la situación en la que se encuentra su nación. Entre dos aguas.
Por un lado, la situación económica del país pide una intervención gubernamental en el comercio. Por el otro, la inculcación casi insana del capitalismo y de la mano libre de Adam Smith a la que los Americanos (sobre todo los ricos) han llegado a amar tanto.
Obama se encuentra en una posición difícil, entre sus votantes y los otros dirigentes del país (esos señores ricos que forman parte de Think Tanks y que tienen tanto poder) y, por lo que parece ser, sus nociones de geografía cada vez van a mejor porque lo primero que ha echo este casi nuevo presidente es afrontar la crisis. Durante su campaña no pudimos saber mucho sobre cual iba a ser su programa, pero por fin lo está definiendo y con un par de....sus primeras declaraciones y decisiones tocan el tema más temerario del mundo. Esta crisis que nos acecha.
Entre sus dotes de intelectual y su capacidad de afrontar los problemas Obama YA está siendo un gran cambio, un cambio en comparación con el presidente que se subió a un helicoptero para huir cuando atacaron su país y que cuyo uso o abuso de la cocaína durante sus tiempos de fiestero han limitado su capacidad de reacción verbal.
Yo no estaba del todo convencida, pero, tras esta primera semana...
¡¡Viva Obama!!

martes, 4 de noviembre de 2008

¿La gran decepción?

Vivimos en un mundo inconformista, cuando tenemos un coche queremos otro, si llevamos el pelo así queremos tenerlo asá, si nos compramos un piso quisiéramos una casa y si tenemos un sueldo querríamos tener otro para comprarnos todas esas maravillas anunciadas en esa caja (ahora plana) que nos deja ver lo que tienen en el resto del mundo.

Si Barack Obama gana las próximas elecciones americanas creo que la mayoría del mundo (literalmente) se sentirá decepcionado con él. Es un gran trabajo y un gran reto al que se enfrenta. Sea quien sea el nuevo presidente, nunca será lo bastante bueno y es que, a veces, se nos olvida que hasta el hombre más poderoso del mundo no es más que eso, un hombre.

El mundo está sumido en una crisis sin precedentes, y el nuevo elegido deberá sacar al país y al mundo entero de esta crisis. Será un trabajo muy duro, y casi imposible de realizar sin críticas y sin equivocaciones. ¿Castigará la opinión pública sus esfuerzos?

¿Logrará el vencedor satisfacer a la opinión pública? Y si Obama gana, ¿le reprocharán luego sus errores o seguirán siendo los EEUU un país donde el honor y el amor a la patria prevalecerán a toda crítica aunque sea constructiva? Quizás, ese gran cambio que proclama ser no sea suficiente para arreglar el mundo ¿Podrá soportarlo el nuevo presidente? Aunque claro, en vista de las reacciones de la administración Bush a sus errores, qué no es capaz de decir la casa blanca con tal de dejar a la población con una respuesta (o un enemigo) en la boca.

Obama, ¿presidente?

Las últimas encuestas estadounidenses (Washington post, NYT..) y la noche de Halloween con sus caretas presidenciales auguran una victoria del candidato demócrata. Pero, aparte de los “votos perdidos” o de las nuevas normativas que impiden a grandes sectores demócratas votar, hay otros factores que me inclinan a pensar que Obama no lo tiene todo ganado. La sociedad estadounidense tiene grandes vestigios de su época esclavista, donde la superioridad del hombre blanco era incuestionable, y en algunos lugares (del cerebro de algunas personas) ese sentimiento no está del todo erradicado, y me temo que no son pocos los que, en el fondo y nunca en público, todavía piensan así.

De todos modos, y aunque Obama consiguera superar los estragos racistas, deberá superar los estragos racistas de su propia comunidad. Barack Obama no es un trabajador de una fábrica que tiene dos trabajos para tener el equivalente a un sueldo al mes, no vive en un barrio bajo ni lleva pantalones anchos ni sabe rapear. Dudo mucho que gran parte de la sociedad se identifique con él, puesto que su comportamiento es el de un señor venido de Harward con trajes caros y zapatos bonitos. Es un señor, con todo lo que ello comporta. Incluso el alejamiento ideológico de tantos ciudadanos.

Es una persona que vive entre dos mundos, su imagen representa a colectivos con los que no tiene nada que ver, y auque su campaña le pinte como el salvador de la situación actual, habrá que ver hasta qué punto confían en él los americanos.