
Hoy, además de aprender a colgar fotos en el blog, he recibido esto...si que es un change si
Si Barack Obama gana las próximas elecciones americanas creo que la mayoría del mundo (literalmente) se sentirá decepcionado con él. Es un gran trabajo y un gran reto al que se enfrenta. Sea quien sea el nuevo presidente, nunca será lo bastante bueno y es que, a veces, se nos olvida que hasta el hombre más poderoso del mundo no es más que eso, un hombre.
El mundo está sumido en una crisis sin precedentes, y el nuevo elegido deberá sacar al país y al mundo entero de esta crisis. Será un trabajo muy duro, y casi imposible de realizar sin críticas y sin equivocaciones. ¿Castigará la opinión pública sus esfuerzos?
¿Logrará el vencedor satisfacer a la opinión pública? Y si Obama gana, ¿le reprocharán luego sus errores o seguirán siendo los EEUU un país donde el honor y el amor a la patria prevalecerán a toda crítica aunque sea constructiva? Quizás, ese gran cambio que proclama ser no sea suficiente para arreglar el mundo ¿Podrá soportarlo el nuevo presidente? Aunque claro, en vista de las reacciones de la administración Bush a sus errores, qué no es capaz de decir la casa blanca con tal de dejar a la población con una respuesta (o un enemigo) en la boca.
De todos modos, y aunque Obama consiguera superar los estragos racistas, deberá superar los estragos racistas de su propia comunidad. Barack Obama no es un trabajador de una fábrica que tiene dos trabajos para tener el equivalente a un sueldo al mes, no vive en un barrio bajo ni lleva pantalones anchos ni sabe rapear. Dudo mucho que gran parte de la sociedad se identifique con él, puesto que su comportamiento es el de un señor venido de Harward con trajes caros y zapatos bonitos. Es un señor, con todo lo que ello comporta. Incluso el alejamiento ideológico de tantos ciudadanos.
Es una persona que vive entre dos mundos, su imagen representa a colectivos con los que no tiene nada que ver, y auque su campaña le pinte como el salvador de la situación actual, habrá que ver hasta qué punto confían en él los americanos.