martes, 27 de enero de 2009

clase de economía

Como ya mencionamos en el blog con anterioridad, Obama está adoptando decisiones económicas parecidas a las de Clinton, cosa que parece positiva teniendo en cuenta el buen estado en el que dejó el ex –presidente las arcas del estado.
Su política se basa en la estimulación económica a partir de la creación de puestos de empleo, política keynesiana. Hasta ahora no sabíamos muy bien cuales iban a ser las medidas adoptadas por el nuevo presidente. Ayer declaró que quiere crear 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo. También realizará inversiones en infraestructuras y en energías renovables. Reiteró, además, que no puede dejarse caer la industria automovilística dadas las graves repercusiones sociales que tendría aunque no se le puede dar demasiada libertad ni favoritismo. Podemos leer en sus actos que Obama pretende un cambio de verdad, al menos en cuanto a la economía se refiere. No va a beneficiar a las grandes empresas gratuitamente. El presidente electo ha declarado que estas ayudas que proporcionará serán sujetas a condiciones y exigencias como mejoras de gestión e inclusión de elementos favorables a la ecología en las empresas (coches eléctricos y de bajo consumo).
El presidente destacó el consenso que parece existir entre los economistas conservadores y los liberales hacia la necesidad de invertir por parte del Estado. Parece que la medida es la adecuada, aunque no nos guste que el Estado regale dinero a empresas que se han fundado en el capitalismo y que deberían saber sobrevivir en él o morir, es cierto que tampoco es bueno que tales cantidades de ciudadanos pierdan su puesto de trabajo ya que entraríamos en una espiral negativa que bajaría el consumo y llevaría al cierre de más empresas y, por ende, a la pérdida de puestos de trabajo de más ciudadanos estadounidenses.

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